Cambio de piel (Penguin Clásicos)

By Carlos Fuentes

Un clásico de l. a. genuine narrativa en español, por uno de los autores fundamentales de l. a. literatura mexicana contemporánea: Carlos Fuentes.

Cuatro personajes que viajan en automóvil de México a Veracruz se ven obligados a pernoctar en Cholula, donde visitan una pirámide que parece ocultar secretos, y donde aflorarán los más oscuros secretos de cada uno...

El Domingo de Ramos de 1965 cuatro personajes inician un viaje hacia Veracruz y se detienen en Cholula, ciudad de las pirámides aztecas. En el laberinto de sus galerías se internarán las dos parejas, como en un descenso a los infiernos, que concluirá con una tragedia ritual inesperada.

Ficción overall en palabras del propio autor, Cambio de piel indaga en el mito del México prehispánico y en el holocausto europeo a través de los angeles memoria de sus protagonistas para decirnos que, en definitiva, todas las violencias son los angeles misma violencia.

La crítica ha opinado:

"Cambio de piel (1967) premio Biblioteca Breve, es una de las novelas mejor logradas, posee una estructura de impotencia en los angeles que cuatro personajes viajan en car desde l. a. Ciudad de México hasta reunirse en un inn de Cholula y en una pirámide que se derrumba ante ellos. Propuesta abstracta de Carlos Fuentes con personajes intercambiables y decadentes." -Sergio Martínez Estrada, Animal Político-

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Se perdió, Ligeia, se perdió, no lo encontramos, hemos pasado nuestras vidas buscándolo, y no pudimos pasar las puertas de los monstruos, de los dragones, de los toros, de las serpientes! Hay demasiados guardianes. Es todo. No valió los angeles pena. Ni tu padre, ni tu hermano, ni tu madre loca, nada, nada, nada. Apagaste l. a. luz del baño. —Por eso puedo irme con Isabel si quiero, porque ya no tengo ilusiones, y porque Isabel es joven, �me oyes, Ligeia? , Isabel no tiene patas de gallo… l. a. encendiste y buscaste tus cosas de maquillaje y te arreglaste con prisa.

Nosotros mismos, lo que fuimos. Todos hemos sido otros: salvo Isabel, claro. —¿Por qué se reía el público y bostezaba con los angeles película? —preguntó Isabel; Javier los angeles miró, en un gesto característico (ah, repisas más divinas), colocarse las manos debajo del busto y acomodarlo o acariciarlo o apretarlo con gran suavidad, una suavidad acentuada por l. a. brillantez opaca de esa tela amarilla de shantung. —No entienden —dijo Javier—. No están acostumbrados a ver los angeles vida en el cine. Pero Ligeia es una gran cinéfila.

L. a. busca en el jardín de los angeles guardia: algunos prisioneros trabajan cultivando hortalizas; y detrás del puente, a los angeles derecha, donde está los angeles morgue, el pequeño cuarto oscuro sobre una elevación de tierra. los angeles busca entre las criadas checas de los angeles Herrenhaus esa Navidad, cuando todos los oficiales caminaron entre l. a. valla de setos y sobre el sendero de grava con sus regalos bajo el brazo y adentro brindaron con el comandante y admiraron los muebles de laca china y escucharon l. a. radio con las últimas noticias de los frentes y añoraron los paisajes reproducidos en los cromos enmarcados y escucharon música de Wagner.

Franz miró los ojos brillantes y húmedos a su alrededor en los angeles secuencia más contenida y pura del Réquiem de Verdi. Agnus Dei qui tollis peccata mundi: dona eis requiem. —Perdón, Isabel. No sabes qué sentimentales podemos ser. —Sí, te vi hoy bebiendo cerveza y cantando. Schachter titubeó un instante al sentir esa emoción a sus espaldas, en l. a. sala. los angeles muchacha se detuvo un instante y el conductor los angeles miró y Franz, desde el fondo de l. a. sala improvisada, le pidió que recordara los conciertos nocturnos y el primer encuentro y el paseo por el Puente de Carlos y las tardes en el gabinete de Maher y el verano solitario con l. a. ciudad que olía a castaños y los canjilones de Ultava atascados de flores y hierbas y los domingos cuando todas las muchachas de los angeles pensión salían al campo y ellos eran dueños de esa casa y correteaban por las escaleras y se preparaban los angeles comida y se decían todo lo que period necesario decir, te quiero, promete no pedirme nada, basta este día, quiero ser arquitecto, promete no olvidarme, cuando regreses de Alemania seré una gran solista y ya no te haré caso, no quiero dejarte, no importa, Hanna, yo regresaré, Hanna, Franz, no, espera, ahora no, todavía no, me gusta pensar que estamos solos en los angeles casa y sabemos querernos así, juro esperarte, tú serás el primero: los huesos altos y luminosos del rostro, los ojos verdes, sumisos, parpadeantes, orgullosos, l. a. cabellera oscura tocada por el sol ultimate de las tardes de verano mientras ella comía junto a los angeles ventana y miraba hacia las losas verticales, amontonadas, negras, del cementerio judío de Praga.

Te juro que regresé a Praga a buscarla, Isabel. —¿Nadie te buscó a ti? —No hubo tiempo. Me cambié el nombre y me vine a América. Nadie se ocupó de mí. Yo no period un figurón. No servía de ejemplo. Ni me juzgaron ni me condenaron ni me absolvieron. Fueron indiferentes. Yo rehice mi vida con los angeles misma indiferencia. Mi trabajo period tan insignificante. l. a. historia no pasó por mi vida, Isabel. Cuando él terminó l. a. construcción del crematorio, le esperaba un nuevo trabajo. Los prisioneros ya no cabían en los angeles fortaleza.

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