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El marqués y la esvástica: César González-Ruano y los judíos en el París ocupado

By Rosa Sala Rose, Plàcid García-Planas

Ruano había llegado a París dos años antes, alcoholizado, y por primera vez en su vida dejó de escribir y trabajar. ¿De dónde sacaba el dinero para tanto viaje y tanto champán? Cruzó como un pícaro del Siglo de Oro l. a. Europa más oscura del siglo XX, y lo más inquietante no es lo que hizo, sino los angeles cantidad de gente que hizo lo mismo que él. Españoles turbios en el París ocupado, de derechas e izquierdas, ciudadanos de un régimen amigo de Berlín en los angeles antesala de Auschwitz.
Son muchos los periodistas, poetas y editores que han apuntado los angeles gran sospecha: en París, Ruano se habría lucrado engañando y robando a judíos desesperados. Se rumoreaba en El Chiringuito de Sitges, donde se escondió huyendo de los angeles Resistencia francesa. Se lo comentaban unos a otros entre las tazas del Café Gijón. Hubo quien lo relacionó con otra sospecha todavía más negra: los angeles matanza y expolio de judíos que huían por Andorra. Pero no había una sola prueba. Y Ruano, con sus medios silencios, gozaba en secreto de su intrigante leyenda. «París en plena ocupación period más divertido que dramático», recordaba. ¿Qué hizo él en ese París tan «divertido»?

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Un camarada de servicio, Georges Henry del T. R. one hundred fifteen (seudónimo del capitán Guiraud), me contó hace unos meses una sesión con Blémant. period el espía alemán Van de Castelle quien estaba en el banquillo. Es el momento de decirlo: lo hicieron sentarse desnudo sobre una silla agujereada. En el ano llevaba un electrodo. No había más que darle un poco de corriente... Las convulsiones del desgraciado rompieron los angeles silla. » los angeles Segunda Guerra Mundial que nos ha legado el cine y l. a. literatura muestra dos bandos nítidamente trazados, un juego de claroscuros en que el negro es el colour de l. a. Gestapo y el blanco pertenece al heroísmo de los angeles Resistencia.

También aparecen datos de Eugenio Montes, compañero de aventuras de Ruano en Roma. De Jacinto Miquelarena, también de ABC, sólo aparece el nombre. Y de Ruano, ni rastro. l. a. pantalla me muestra de pronto un informe secreto del 12 de febrero de 1943 que no estaba buscando. Lo firma Helmut Knochen, jefe de los angeles Gestapo en los angeles Francia ocupada, y el título es estremecedor: �Solución ultimate de l. a. cuestión judía en Francia. Reunión con el Obersturmbannführer SS Eichmann en París». Aquí Knochen se queja. Los franceses no tienen inconveniente en poner en manos de los alemanes a los judíos apátridas atrapados en el país, pero se resisten obstinadamente a entregar a los suyos, a los de nacionalidad francesa.

Cuando poco después Rius se unió a l. a. Resistencia, donde encontró l. a. muerte torturado y fusilado por los alemanes, Manuel se acercó a ella y los angeles conquistó. –Y se los angeles llevó a Madrid... –añado perpleja. –Manuel tenía nostalgia de España –sigue Rose-Hélène–. Además, para mi tía, París siempre habría sido los angeles ciudad de Robert. Creo que por eso fueron a Madrid. A diferencia de Manuel, Robert Rius respondía más bien al tipo del intelectual brilliant. Había sido amigo y secretario own de André Breton, el líder del movimiento surrealista.

Pero además de estas residencias, Ruano alquiló una casita en Barbizon, a 60 kilómetros de París, junto al bosque de Fontainebleau. Se llamaba l. a. Floralie. �Iba a ella casi todos los fines de semana en un autocar de línea y alguna vez estuve viviendo allí más tiempo. » Barbizon, el legendario pueblo de los artistas precursores del impresionismo, period un lugar excellent para que alguien de vida peligrosa pudiera vivir discretamente, camuflado tras las verjas y románticos jardines de casi todas sus casas.

L. a. verdad, l. a. verdad pura, apenas sirve para nada», anotaría en su diario íntimo. �De qué lo acusaron los nazis? �A qué se dedicó cuando lo soltaron? �Por qué nunca lo confesó? �Tal vez porque l. a. verdad �apenas sirve para nada»? Lo que sí le sirvió para algo –para mucho– fue exprimir los angeles ambigüedad y licuar su vida, su personaje, su máscara. Licuarla en misterio, en esencia de yo. Filtrando l. a. verdad. A su conveniencia. Tomando, si hacía falta, baños de sol en los angeles playa de l. a. rue de Saint-Jacques: �París en plena ocupación», recordaba, �era más divertido que dramático.

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