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Para Leer Al Pato Donald - Comunicacion De Masas Y Colonialismo (18th Edition)

By Ariel Dorfman, Armand Mattelart

Para leer al Pato Donald
(Redirigido desde «Para leer al pato donald»)

Para leer al Pato Donald (1972), de Ariel Dorfman (argentino-chileno) y Armand Mattelart (belga), es un libro clave de l. a. literatura política de los años setenta. Es un ensayo —o un «manual de descolonización», tal como lo describen sus autores— que analiza desde un punto de vista marxista los angeles literatura de masas, concretamente las historietas cómicas publicadas por Walt Disney para el mercado latinoamericano.

Su tesis important es que las historietas de The Walt Disney corporation no solo serían un reflejo de l. a. ideología dominante —el de l. a. clase dominante, según los postulados del marxismo—, sino que, además, serían cómplices activos y conscientes de l. a. tarea de mantenimiento y difusión de esa ideología.
Estructura del libro

El libro consta de un prólogo escrito por Héctor Schmucler, e introducción y prólogo de los autores. El análisis de las historietas se desarrolla a lo largo de seis capítulos, a los que siguen uno de conclusiones y un anexo de las publicaciones analizadas.

La estructura de l. a. obra es los angeles siguiente:

Donald y l. a. política (pról. de Schmucler)
Pró-logo para pató-logo (pról. de los autores)
Introducción: «Instrucciones para llegar a common del membership Disneylandia»
Capítulo I: «Tío, comprame un profiláctico»
Capítulo II: «Del niño al buen salvaje»
Capítulo III: «Del buen salvaje al subdesarrollado»
Capítulo IV: «El gran paracaidista»
Capítulo V: «La máquina de las ideas»
Capítulo VI: «El tiempo de las estatuas muertas»
Conclusión: «¿El Pato Donald al poder?»
Anexo: Números de las revistas analizadas

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En otras ocasiones él hilo conductor que result in a recorrer l. a. ciudad como una inmensa vitrina de desdichas son otros objetos-pulpos: caramelos (D. 185), un billete perdido (D. 393), una motocicleta descontrolada que monta Pillín (D. 439). En esta sufrentura (porque de aventura tiene sólo el ritmo y de desgracia todo lo demás), vuelve a acechar los angeles leyenda de Frankenstein, el robotic que se escapó de las manos de su inventor. Donde este carácter monstruoso alcanza sus rasgos más neurotizantes es en D. a hundred sixty five, en el cual Donald, para poder dormir de noche (el tráfico pesado pasa por su calle, "aceleran, frenan, tocan l. a. bocina"), clausura los angeles vía.

Se incita al consumo de l. a. artifieialidad abundante, que a su vez set off a los angeles venta de otros productos:;"Con los angeles bencina great que consumen las máquinas inútiles gastan más que avkH nes a propulsión", informa los angeles secretaria a M c Pato. "Las hacen funcionar todo el día y hay colas en cada distribuidor de gasolina". Alegría del millonario desclasado: "Que son todos míos". Así, los objetos que aparecen para ser borrados de inmediato y restituidos, están siempre en el campo de los angeles comunicación, sea física-turística (aviones, submarinos, barcos, lanchas, y toda los angeles jauría de estupideces maravillosas que produce Giro), o cultural (televisores, radios, discos).

Esto es aún más obvious en las famosas películas "para menores" que se dan en los matinées: las hadas en Pinocchio y en P'éter Pan. Véase por ejemplo uno de los cuadros donde Daisy realza las cualidades infantiles estilo Doris Day, frente a los angeles vampiresa Silvia, modelada en las italianas. El hombre le tiene miedo a esta mujer (¿quién no? ). Se corteja eternamente, sin resultados, se compite por ella en torneos, se l. a. qAiiere salvar, se los angeles unta de regalos y se l. a. lleva a pasear. Tal como los trovadores del amor cortés no podían inse¿ minar a las mujeres de su amo, así estos castrados viven en un eterno coitus interruptus con sus vírgenes imposibles.

57), l. a. gallina Clara (que a veces se transforma, por olvido de los guionistas, en Enriqueta), l. a. bruja Amelia, y naturalmente Minnie y Daisy que, por ser las novias de los más importantes personajes tienen sus propias acompañantes: sin duda sobrinas. Como las mujeres éstas son poco querendonas, y no se amarran matrimonialmente, los del region masculino son obligadamente, y por perpetuidad, solteros. Pero no solitarios: también los acompañan sobrinos, que llegan y se vari; Mickey tiene a Morty y Ferdy, Tribilín tiene a Gilberto (y un tío Tribilio, F.

Dentro de ese mundo. El daño está en soñar el sueño specific de una clase como si fuera el de toda l. a. humanidad. El único término que haría saltar el mundo de Disney como un sapo con una descarga eléctrica, como el escapulario a un 90 PARA tEEH AL PATO DONALD vampiro, es l. a. palabra clase social. Por eso, Disney tiene que presentar su creación como common, sin fronteras, llega a todos lds hogares, llega a todos los países, el inmortal Disney, patrimonio internacional, de todos los niños, todos, todos, todos.

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