Valeria

Una visión de Jesús de Nazareth mucho más humana, íntima, amorosa y cercana

Esta es una reinterpretación de l. a. juventud y l. a. vida adulta de Jesús de Nazareth, a partir de su supuesta relación con Valeria, una joven romana de clase acomodada que vive en Judea. Tras bambalinas, s omos testigos del entramado político y el interés romano en el reino de Israel como enclave geográfico para l. a. expansión del Imperio.

Sin embargo, l. a. historia se centra en los angeles influencia que tiene el espíritu libre y desenfadado de Valeria en el joven Jesús, y cómo éste construye poco a poco su ideología basada en el amor y el goce del mundo, como obra de Dios, y que siglos más tarde sería desvirtuada por intereses de grupos en el poder. En este libro, los milagros son vistos como actos que obedecen más a los angeles renovación de los angeles conciencia y a l. a. capacidad de renacer en uno mismo y mirar al mundo con otros ojos, que a capacidades divinas.

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Fue con Saulo a Chipre y allí él se puso a hablar. Bernabé lo oía absorto, me aseguró, y vibraba a pesar de no entender nada de griego. Sólo sospechó que algo andaba mal cuando el anciano Elimas gritó que eso nunca lo había dicho Ieshúa. —Elimas... lo recuerdo bien. —Pero Saulo period elocuente, brillante. Lo confundió, lo llamó brujo, lo vituperó delante del gobernador Sergio Paulo. Le dijo que quedaría ciego si continuaba torciendo los caminos del Señor. Fue el comienzo. —No digas más. Me pones triste. —¿ Qué es tu tristeza comparada con esta peste?

Claudia Prócula sugirió que tal vez valdría los angeles pena enviárselo a Herodes como última concesión a l. a. turba. Si aquello tampoco funcionaba, él asumiría los angeles responsabilidad de absolverlo y le daría asilo en los angeles fortaleza. —Saulo fue el único que pudo realizar en un día una hard work tan prodigiosa: volver a Jerusalén contra Ieshúa. Estoy segura de que si Ieshúa hubiera hablado, alzado los brazos, vituperado, los angeles masa de fanáticos habría cedido. Él period el único capaz de obtener su propio perdón. Pero no quiso. —Eso habría sido rebajarse, Valeria.

Para él, todo se reducía a l. a. lucha por el poder. —¿Pero crees que haya llegado tan lejos como para haberle dado a Saulo una encomienda tan vil? —Mi padre, además, se sentía traicionado por Ieshúa, no lo olvides. Se sentía agraviado. Creería cualquier cosa de él. Valeria no acababa de explicárselo. �Acaso Rubrio Fabato no le había advertido a su secretario que ella amaba a Ieshúa? �Había trazado aquel itinerario a propósito? Encerrada en los angeles pequeña estancia, al lado del sumo sacerdote y del joven de Tarso, lo único que se le ocurrió fue salir corriendo.

Roma ganaría con un cambio. —¿Qué ganaría? —preguntó Anás con el más ácido de sus gestos. —Evitar l. a. efervescencia en l. a. que se halla tu pueblo. Siento que Caifás no ha hecho lo suficiente. Supongo que alguno de los hijos de Camitho o alguno de los hijos de Boetho, podrían controlar el movimiento nacionalista con mejor éxito. —Si apoyas a Caifás o a cualquiera de los de mi casa —repuso Anás después de un largo silencio—, me comprometo a combatir a los zelotas mejor que nadie. Tengo los angeles religión de mi lado.

En lo sucesivo, Herodes abrevió sus encuentros con ella y, apenas se vio en posesión de los denarios, se esfumó. Ya sin nadie con quien desahogarse, los angeles muchacha pasaba tardes y mañanas acicalándose, tratando de adivinar cuál de sus vestidos tendría puesto cuando él llegara. Fue el kuttonet naranja. Estaba ciñéndoselo después del baño cuando dos soldados irrumpieron en su habitación para trasladarla al despacho de Rubrio Fabato, donde los angeles metieron en el cuarto de los mapas y atrancaron l. a. puerta por fuera.

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